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Dermatoscopia digital en niños y jóvenes

  • Muy tolerable No duele

Descripción

Los niños constituyen un grupo de población muy especial en lo que a lunares o nevos melanocíticos se refiere. Hay nevus congénitos, presentes al nacimiento, y nevus adquiridos, los cuales van apareciendo a lo largo de la vida. El melanoma en la infancia es excepcional, dado que algunos nevos presentan ciertas características atípicas, pueden ser de gran ayuda en el seguimiento herramientas como la dermatoscopia digital.

 

DERMATOSCOPIA DIGITAL EN NIÑOS Y JÓVENES

¿Qué es la dermatoscopia?

Es el examen de las lesiones pigmentadas de la piel (generalmente lunares) con una lente y una fuente de iluminación especiales (con frecuencia con luz polarizada y un filtro de polarización cruzada), lo que nos permite ver estructuras y colores en las lesiones pigmentadas de la piel que no son patentes a simple vista. Esto facilita evaluar si un lunar es claramente benigno, sospechoso o claramente maligno (melanoma). También facilita reconocer con mayor precisión diagnóstica muchos otros tumores de piel, benignos y malignos. Para todo ello se emplean los denominados dermatoscopios de mano.

¿Qué es la dermatoscopia digital?

Es el examen con dermatoscopia y el archivo de las imágenes dermatoscópicas en un ordenador, para utilizar esas imágenes en la vigilancia de los lunares del paciente, comparando en tiempo real la imagen observada con la previamente archivada. Con los modernos equipos de dermatoscopia digital disponibles en nuestro centro (Molemax HD, Fotofinder) se obtienen imágenes tanto panorámicas como dermatoscópicas de los lunares con una cámara de alta definición. El software facilita vincular de manera fácil unas y otras imágenes y emplearlas para las comparaciones en controles sucesivos.

¿Para qué se emplea la dermatoscopia digital?

La utilidad principal de la dermatoscopia digital es la vigilancia de los lunares atípicos y la detección precoz del melanoma, la versión maligna de un lunar. El diagnóstico precoz del melanoma es fundamental para lograr altas tasas de curación. La dermatoscopia digital nos puede ayudar también a prevenir algunos melanomas, cuando detectamos con precisión y extirpamos lunares inestables que ganan atipia, algunos de los cuales podrían estar transformándose en melanoma. En niños y jóvenes es frecuente encontrar lunares nuevos y en crecimiento, que aunque cambien con el tiempo no ganan atipia, y no hay que extirparlos. La dermatoscopia digital empleada por personal experto y familiarizado con los lunares de la infancia ayuda a reconocer los cambios problemáticos en los lunares (infrecuentes) y a distinguirlos de los cambios banales, muy frecuentes.

¿Es frecuente el melanoma en la infancia y juventud?

El melanoma es excepcional en menores de 10 años y muy poco frecuente entre los 10 y 20 años, aunque en este grupo de edad en que el cáncer en general es raro el melanoma se ha convertido en uno de los tumores más frecuentes, algo en parte asociado a factores genéticos de predisposición junto a los antecedentes de quemaduras solares repetidas. Cuando se diagnostica tarde el pronóstico del melanoma es malo y conlleva riesgo letal, al igual que ocurre en adultos. Diagnosticado precozmente su pronóstico suele ser excelente. La dermatoscopia digital nos facilita un control más preciso de los lunares en niños y jóvenes, cuando por su abundancia o su tipología se considera que se asocian a un mayor riesgo de padecer melanoma.

¿Qué niños y jóvenes se pueden beneficiar más de la dermatoscopia digital?

Los pacientes que más se pueden beneficiar del seguimiento de sus lunares con dermatoscopia digital son aquellos en los que se dan alguna de las siguientes circunstancias:

  • Antecedentes familiares de melanoma (en familias con predisposición genética a melanoma éste tumor suele presentarse en edades más precoces).
  • Lunares muy abundantes.
  • Lunares de aspecto atípico (forma, bordes y coloración algo irregulares, tamaño con frecuencia superior a 5 mm).
  • Lunares congénitos. Dependiendo de su tamaño (algunos pueden superar los 10 cm de diámetro) y de sus características (pigmentación más o menos intensa y abigarrada, rugosidad, pilosidad) estos lunares se vigilan con imágenes panorámicas aisladas o en combinación con imágenes de dermatoscopia. En los lunares congénitos de gran tamaño el riesgo de malignización es mayor en la infancia, en los de tamaño mediano o pequeño el riesgo es mayor en la edad adulta. La opción de vigilancia o extirpación preventiva debe individualizarse, dependiendo del riesgo de malignización, de la mayor o menor facilidad de vigilancia, de su localización y de consideraciones cosméticas y funcionales.
  • Presencia de lunares clínicamente sugestivos de tratarse de nevos de Spitz y de Reed, unos subtipos peculiares de lunares en ocasiones difíciles de distinguir de un verdadero melanoma. Aunque nuestro equipo suele decantarse por su extirpación preventiva, se asume que su vigilancia es también una opción razonable durante la infancia si carecen de datos clínicos y dermatoscópicos atípicos, aunque entonces deben vigilarse periódicamente. Si aparecen ya en jóvenes se recomienda su extirpación sistemática.
  • Niños de piel muy clara y pelo rubio o pelirrojo, a menudo con pecas abundantes. Se recomienda especialmente su vigilancia con dermatoscopia digital si además concurren antecedentes familiares de melanoma y/o presentan lunares abundantes y algunos lunares atípicos.
  • Niños con enfermedades genéticas que aumentan el riesgo de cáncer de piel, incluyendo el melanoma, como ocurre con las diversas variantes de xeroderma pigmentado, una enfermedad en la que la piel apenas puede reparar el daño que le hace el sol.
  • Niños que han recibido tratamiento con quimioterapia o radioterapia por otros tumores, o tratamiento con medicación inmusupresora (enfermedades autoinmunes, receptores de órganos trasplantados). El riesgo de melanoma en estos niños aumenta algo, y la presencia de muchos lunares dificulta también su vigilancia.

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