Subir arriba
  1. Inicio
  2. Tratamientos
  3. Parálisis Facial

Parálisis Facial

  • Informacion
  • Duración efecto 1a 3 a 6 meses
  • No quirúrgico Proceso no quirúrgico
  • Lunch time Lunch time treatment
  • Muy tolerable Muy tolerable

Descripción

La Clínica Dermatológica Internacional (CDI) liderada por el Dr. Ricardo Ruiz se ha convertido en los últimos años en un centro de referencia internacional en el uso de la toxina botulínica para distintas aplicaciones médicas y estéticas. Asimismo CDI ha sido uno de los centros de formación para que numerosos médicos perfeccionen dicha técnica.

Hay que tener en cuenta que más del 50% de los tratamientos con toxina botulínica que se realizan en España son para aplicaciones no estéticas. Y una de estas aplicaciones es la Parálisis Facial, por lo que acabamos de crear una unidad de toxina botulínica para el tratamiento de la parálisis facial dirigida por la Dra. Susana Moraleda, especialista en Rehabilitación del Hospital Universitario de la Paz y una de las expertas mundiales en esta técnica.

La Parálisis Facial es la afectación total o parcial de los músculos de un lado de la cara por lesión del nervio facial. En el lado de la parálisis desaparecen las arrugas en la frente, no se puede cerrar el ojo completamente, la boca está desviada (con dificultad para beber y vocalizar correctamente), y no se puede gesticular con normalidad.

Además de la musculatura, también se afecta el lagrimeo en el ojo del mismo lado y, a veces, la sensación del gusto en la lengua del lado lesionado. Cuando la recuperación del nervio facial no se realiza correctamente, aparecen secuelas como exceso de tono en algunos músculos (lo cual hace que el ojo esté más cerrado y la comisura de la boca se desplace hacia arriba).

Además, aparecen las denominadas sincinesias: movimiento no deseado de un músculo de la cara cuando se realiza un gesto voluntario (por ejemplo, cerrar el ojo al sonreír).

Una parte importante del tratamiento de la parálisis facial es la aplicación de toxina botulínica. Los primeros estudios se publicaron hace 20 años y, desde entonces, cada vez existen más trabajos que muestran la mejoría con esa técnica. La toxina botulínica es una sustancia que provoca relajación sobre el músculo que se infiltra. Esto puede parecer un contrasentido en la parálisis facial, donde ya existe esa debilidad.

Sin embargo, su utilización sirve para mejorar la simetría de la cara mediante la infiltración tanto en el lado sano como en el de la parálisis:

  • Durante la fase aguda, es decir, cuando no hay movimiento en el lado de la parálisis, se aplicaría la toxina botulínica en el lado sano, para debilitar los músculos excesivamente fuertes en comparación con el lado afectado. Con ello se pretende evitar que el lado sano "tire" hacia él del lado paralizado.
  • Durante la fase de complicaciones, se intenta disminuir tanto el exceso de tono como las sincinesias, ya que ambas producen un importante aumento de la asimetría de la cara en reposo y en movimiento.

El efecto de la toxina botulínica es transitorio y de duración variable: entre 3 y 6 meses . Los efectos secundarios son escasos y de poca importancia si se aplica por parte de médicos con experiencia en este tipo de tratamiento.

Para obtener más información puede consultar el Blog de la Dra. Moraleda.

- Mitos y Realidades de la Parálisis Facial

 

Más Información

La parálisis facial deriva de una afectación del nervio facial, el cual es responsable de la movilidad de casi todos los músculos de la cara, además de inervar las glándulas lacrimales y de recoger la sensibilidad de las papilas gustativas de la lengua. Es por eso que su afectación produce dificultad para mover correctamente la cara, disminución o exceso de lagrimeo y alteración del gusto.

Existen varios tipos de parálisis facial, pero la más frecuente es la parálisis de Bell, que tiene una duración de 4 a 8 semanas. Se trata de una parálisis idiopática (es decir, no se conocen sus causas), aunque hoy en día se piensa que tiene relación con el virus herpes simple tipo 1. Otras causas que pueden producir una parálisis facial son el Herpes Zoster, infecciones de oído, traumatismos y tumores.

¿Cómo tratar una parálisis facial?

Para la parálisis de Bell, el tratamiento inicial son los corticoides, aunque el especialista puede pedir estudios complementarios (como resonancias magnéticas, o rayos X), especialmente si sospecha que existe una causa diferente a la parálisis de Bell. El electromiograma es otra prueba complementaria que ayuda a conocer el alcance de la lesión del nervio.

Otro cuidado importante es proteger la córnea del ojo desde el principio de la parálisis mediante lágrima artificial, pomada epitelizante y oclusión nocturna con parche.

Si la parálisis no se recupera de forma completa, se debe acudir a un médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación para seguir ejercicios específicos e incluso, a veces, recibir infiltraciones con toxina botulínica. Estos ejercicios son la base para el tratamiento de una parálisis facial que ha dejado secuelas, y su aprendizaje volverá a proporcionar el control del movimiento de la cara.

Aun así, es muy importante que el paciente tenga en cuenta qué movimientos debe evitar para evitar sobrecarga muscular o enviar información errónea al nervio facial lesionado. Por ejemplo, no se debe comer chicle, inflar globos ni realizar “movimientos de en masa” (mover muchos músculos de la cara para realizar un solo gesto).

¿Qué complicaciones existen?

En algunas ocasiones, la recuperación de la parálisis facial es incompleta porque el nervio está dañado y no es capaz de funcionar con normalidad. Puede aparecer complicaciones como el espasmo hemifacial (cuando algunos músculos están contraídos de forma permanente) o sincinesias (cuando, al realizar un movimiento voluntario, aparece otro no deseado).

Por suerte, ambas complicaciones pueden mejorar con el tratamiento rehabilitador adecuado: ejercicios de reeducación neuromuscular facial o, en algunas ocasiones, infiltraciones con toxina botulínica.